Su investigación periodística la llevó a reconsiderar las imposiciones sociales que nos sujetan a una concepción de felicidad que puede destruirnos. Una de sus reflexiones surgió al enterarse de que la categoría peces, aplicada a
tantos seres marinos, es errónea, y usarla es tan absurdo como llamar cabras a todos los seres que viven en la montaña. A partir de su experiencia escribió esta deslumbrante fábula sobre cómo perseverar en un mundo donde siempre prevalece el caos. Aceptar que una idea tan arraigada puede cambiar y que los peces quizá no existan puede llevarnos a vivir una libertad plena.
«Maravilloso y brillante, completamente insuperable... Amo este libro».
John Green, autor de Bajo la misma estrella