En Laberinto veneciano la observación estética se une a la psicológica o moral, por lo que de la contemplación puntual de una imagen surgen relaciones que llevan a reflexiones sobre la pérdida, el abandono, la pietas, la memoria, la experiencia mística o la poesía. Y es que en Laberinto veneciano Marina Gasparini Lagrange da forma no sólo al laberinto que Venecia exhibe en su singular arquitectura, sino a aquel otro laberinto que muy dentro de ella le suscita la ciudad y por el que el lector sólo se podrá desplazar desde la complicidad.
Marina Gasparini Lagrange (Caracas, 1955) vive en Italia desde el año 2000, fecha en que fija su residencia en Venecia.
Es licenciada en Literatura por la Universidad Central de Venezuela. Precisamente en la Escuela de Letras de esta universidad dicta, entre los años 1989 y 2000, la cátedra Necesidades Expresivas para la cual prepara una decena de cursos que se convirtieron en una erudita y sugerente aventura por los territorios confluyentes de la literatura y el arte.
Su obra ensayística ha sido editada en publicaciones periódicas de literatura y psicología analítica en Venezuela, Colombia, Inglaterra e Italia.