Sus paisajes son un catálogo imposible de abarcar: las cataratas que rugen en la selva misionera, el glaciar que cruje en Santa Cruz, la Pampa infinita, la cordillera majestuosa, el viento de la Patagonia y el sol que madura las uvas en Cuyo. En cada rincón, un acento distinto, un plato distinto, una historia distinta, pero siempre el mismo gesto de abrir la puerta y ofrecer un mate.
Este libro es un viaje. Un recorrido por la idiosincrasia de un pueblo que canta aunque le falte el pan, que inventa aunque le falten recursos, que discute aunque piense igual, y que sueña siempre con un futuro mejor. Aquí se hablará de sus glorias y de sus dolores, de sus logros y de sus deudas pendientes, de sus paisajes y de su gente.
Porque la Argentina no es solo un país: es una forma de sentir, de vivir y de luchar. Y para entenderla, hay que escuchar sus historias, caminar sus calles, aprender sus contradicciones y, sobre todo, dejarse llevar por su pasión.