La selección que aquí presentamos, prologada por María Gainza, reúne esas oraciones que buscan la intensidad de lo breve, la frase justa que ilumina un instante y lo hace perdurable. En cada anotación Renard nos recuerda que la literatura puede ser íntima, portátil y profunda, y que un diario no solo registra la vida, sino que la transforma.
Jules Renard nació el 22 de febrero de 1864 en Châlons-du-Maine, en la región de Mayenne, Francia. Hijo de un funcionario administrativo y de una madre lectora y curiosa, su infancia transcurrió entre la austeridad económica y el contacto cercano con la naturaleza, los animales y los libros. Desde muy temprano mostró una sensibilidad particular hacia los detalles de la vida cotidiana, que más tarde se convirtió en la herramienta fundamental de su escritura: la observación precisa, la economía del lenguaje y un humor irónico capaz de reflejar la condición humana con claridad. La infancia de Renard, marcada por la complejidad familiar y la vida rural, sería una fuente constante de inspiración y el material crudo de obras como Poil de Carotte [Pelo de zanahoria], donde el protagonista refleja en buena medida la experiencia del propio autor.