En realidad, su estancia en África duró sólo catorce años, si se excluyen las ausencias, pero son pocos los lectores de Memorias de África que han llegado a percatarse del detalle: la autora oscurece deliberadamente la cronología de los acontecimientos a que se refiere su libro más famoso, consiguiendo así una homogeneidad épica y progresiva que hace de Memorias de África una obra insólita.
Entre las preguntas a que responden las cartas aquí incluidas está precisamente esta cuestión de la cronología a que se atienen las experiencias y los incidentes cotidianos recogidos en Memorias de África. Innumerables rasgos, observaciones y reflexiones de las cartas nos remiten al libro de memorias: no hace falta adentrarse mucho en esta colección para comprender que Karen Blixen escribió Memorias de África basándose en las cartas que escribió a sus familiares más próximos.
Cartas de África es, pues, un relato de pasiones, detalles, amor y sacrificio, expuesto antes de la manipulación a que todo artista en su derecho somete el material de la existencia. Cosas y hechos en caliente, recién vividos, volcados en el texto, ignorantes de su futura condición de obra literaria. Un tesoro de sensaciones, para cualquier lector.
Isak Dinesen (1885-1962), seudónimo utilizado por la baronesa Karen Blixen para firmar sus trabajos, nació en Dinamarca. Después de estudiar Arte se casó con su primo, con el que emigró a África para regentar una plantación de café. En 1931 la baja del precio del café en los mercados internacionales la obliga a volver a Europa. Dado que los editores daneses e ingleses rechazan el manuscrito Siete cuentos góticos, decide enviarlo a Estados Unidos bajo seudónimo masculino. Es aceptado en 1934 y así nace Isak Dinesen, cuyo siguiente libro, Memorias de África, se convertiría en una de las obras cumbres de la literatura contemporánea y tendría años después una exitosa adaptación cinematográfica. Otras de sus grandes obras son: Sombras en la hierba y Vengadoras angelicales.