Todos conocemos la historia de la Odisea, aunque no la hayamos leído. Está en canciones, en novelas, en poemas, en cuadros, en chistes. Una edición cuidadísima, pero no cara, ilustrada a todo color por el gran Calpurnio. Liberar a los clásicos es acercarnos a ellos de nuevas formas.
ILUSTRADO POR CALPURNIO
El creador de El bueno de Cutlass realizó, a lo largo de dos años, un minucioso trabajo de documentación, que ha plasmado en más de 500 ilustraciones.
Homero nació en el año 1102 a. C., en una de las siete ciudades que se disputaron la gloria de ser su patria: Ítaca, Esmirna, Quíos, Colofón, Pilos, Argos y Atenas. Era hijo de Cretéis, una jovencita imprudente que quedó embarazada no se sabe de quién. Después del nacimiento de Homero su madre se casó con Femio, famoso bardo que dirigía una escuela poética, y que aparece en la Odisea, quien le enseñó el oficio de poeta; a la muerte de su padrastro, Homero le sustituyó al frente de la escuela, hasta que decidió dedicarse a viajar, y visitar, entre otros lugares, Iberia.
A su regreso a Grecia contrajo una enfermedad en los ojos, que al poco tiempo le provocó la ceguera. Entonces decidió dedicarse exclusivamente a la poesía, se casó y tuvo dos hijas. Compuso un buen número de poemas, entre ellos: Foceida, Cércopes, Batracomiomaquia, Psaromaquia, La cabra siete veces trasquilada, El canto del mirlo · Ilíada, Odisea, El horno, La canción del mendigo. A su muerte fue enterrado en la isla de Ios. Esto es lo que cuenta la más antigua de sus biografías, atribuida falsamente a Heródoto. Según afirmaba Heráclito, murió durante un viaje, de pena y de rabia por no ser capaz de resolver el enigma que le habían planteado unos pescadores. Según otra leyenda, citada por Eustacio de Tesalónica, Homero sería egipcio, o había estudiado en Egipto; allí, en el templo de Hefesto en Menfis, habría encontrado los poemas sobre la guerra de Troya y sobre el regreso de Ulises que había escrito la poeta egipcia Phantasia y que había confiado al cuidado de los sacerdotes del templo. Homero convenció a los sacerdotes de que le hicieran una copia de los poemas y los adaptó para escribir la Ilíada y la Odisea. Según otras fuentes, Homero era hijo de Telémaco, y nieto por tanto de Ulises... Es decir: que, al igual que nosotros, los antiguos no sabían nada de Homero.