La gran poeta uruguaya Ida Vitale hace una selección sucinta pero sustancial de uno de los narradores más extraños y atípicos del siglo XX, su paisano Felisberto Hernández, dechado de rarezas narrativas quien, con justicia, ocupa su lugar en el panteón de "los raros" hispanoamericanos.
La gran poeta uruguaya Ida Vitale hace una selección sucinta pero sustancial de uno de los narradores más extraños y atípicos del siglo XX, su paisano Felisberto Hernández, dechado de rarezas narrativas quien, con justicia, ocupa su lugar en el panteón de "los raros" hispanoamericanos.