El dibujo de los personajes se centra en su carácter, que se va descubriendo a lo largo de la historia. Se destacan los personajes femeninos: Jean Briggerland y Lydia Meredith, se definen como mujeres resueltas, que saben lo que quieren y cómo conseguirlo, aunque sean muy diferentes en su naturaleza.
La novela atrapa desde el primer capítulo, solo hay que empezar a leer y las continuas maquinaciones e incógnitas se sucederán sin dejarle al lector un momento conveniente para interrumpir la lectura. Historia de ambiciones, crímenes, odios y amores, con un final inesperado para los criminales, pero siempre interesante cuando nos sumergimos dentro del apasionante mundo que crea el autor.