"Aquel empedernido pecador era un avaro que sabía agarrar con fuerza, arrancar, retorcer, apretar, raspar y, sobre todo, duro y cortante como esos pedernales que no despiden vivíficas chispas si no al contacto del eslabón. Vivía ensimismado en sus pensamientos, sin comunicarlos, y solitario como un hongo. La frialdad interior que había en él le helaba la aviejada fisonomía, le coloreaba la puntiaguda nariz, le arrugaba las mejillas, le enrojecía los párpados, le envaraba las piernas, le azuleaba los delgados labios y le enronquecía la voz. Su cabeza, sus cejas y su barba fina y nerviosa parecían como recubiertas de escarcha".
Charles Dickens (1812-1870) fue un prolífico escritor y uno de los autores más influyentes del siglo XIX. Títulos como David Copperfield, Oliver Twist o Canción de Navidad, entre otros, han conseguido gran popularidad y continúan siendo grandes éxitos de público en el día de hoy.
Sus obras, además de ser un preciso retrato del siglo XIX, destacan por el uso de la ironía y el humor, por su carga de crítica social y por su repertorio de memorables personajes construidos con todos los matices del carácter humano.