Acababa de recorrer más de dos mil kilómetros, así que lo menos que podía haber hecho Ian Kingsley era fingir que se alegraba de verla. Quizá no estuviera dispuesto a perdonarla por la ruptura, pero Sarah Bretton descubrió que seguía locamente enamorada de Ian, su primer marido. El hombre con el que se había casado siendo aún una niña.
_x000D_Ian pensaba que la había olvidado. Después de diez años y dos maridos más, ¿de verdad creía Sarah que podían retomarlo donde lo habían dejado? Ni hablar. Por muy atraído que se sintiese hacia ella…