Los primeros capítulos pretenden familiarizar al lector con el apego, para después mostrar los efectos de autoestima y apertura posibilitados por una relación de apego segura, así como los recursos educativos que ofrece.
El último capítulo reconduce todos los anteriores a la necesidad de que la acción educativa se desarrolle mediante objetivos concretos, de tal modo que el último objetivo sea que el educando pase a ser el actor de su propia educación.
Carmen Ávila de Encío obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado en Educación por la Universidad Complutense de Madrid. Desde entonces dirige su propio gabinete psicopedagógico donde realiza tareas de evaluación, diagnóstico e intervención en dificultades de aprendizaje, emocionales y comportamentales, con atención personalizada a familias, asesoramiento a empresas educativas y formación a profesores.
Es madre de cinco hijos, y ha enfocado este estudio desde su formación académica, su práctica profesional y su perspectiva como madre de familia.