Hay poemas que nacen en las redacciones, entre las noticias de ├║ltima hora; otros, envueltos por la calidez del hogar. Algunos hablan de lo que supone migrar; varios de la severidad de la Historia. La mayor├нa no hacen diferencia entre la experiencia personal y la colectiva.
En Bulul├║, Jaime Santirso тАФcorresponsal en China y testigo de grandes sucesos del siglo xxiтАФ ofrece poes├нa sin barreras: cotidiana, certera, social. Con el mismo ├нmpetu de sus cr├│nicas desde Wuhan, dando cuenta del primer confinamiento del mundo ante una pandemia, Santirso escribe aqu├н sobre su madre, sus abuelos, sus viajes, los v├нnculos, la distancia y el recuerdo, su pa├нs. Cada poema es una delicada estampa, que hace de Bulul├║ un acto de resistencia: una poes├нa que observa, escucha y deleita.
┬лUna lectura muy, muy hermosa que reconforta el alma viajera┬╗ [Alejandro Palomas].
┬лSantirso, reportero y poeta, conoce tanto el fragor del mundo тАФlas calles de Wuhan, las protestas de Hong Kong, el pulso de ChinaтАФ como la quietud dom├йstica de la encimera, el somier o la tetera. S├│lo quien se atreve a mirar la vida de frente y sin pesta├▒ear alcanza la entereza necesaria para narrar lo extraordinario en voz baja. ┬б Bulul├║! Un solo actor levanta un tumulto coral, la madre que cose las rodilleras del ni├▒o, el padre que barre la cocina y el poeta que calla, y en esa teatralidad, que es ├йtica y no mero ornato, se cifra el libro: la vida como juego serio en que se mezclan risas y responsos, comedia y duelo. [...] No es que la vida sea juego de forma literal; es que pensada como juego se vuelve m├бs f├йrtil que bajo otros disfraces. El juego da sentido por s├н mismo. ┬┐Y qu├й ans├нa ante todo la persona sino el sentido? Bulul├║ se llama as├н porque en su centro late esa convicci├│n: que la poes├нa es un juego serio, un escenario donde un solo actor interpreta a todos con voces distintas. Este poemario es para buenos jugadores, aquellos que saben que vivir es jugar y que jugar, a fin de cuentas, es la forma m├бs honda de estar vivos. [...] Re├║nanse la sabidur├нa cordial de ├Бngel Gonz├бlez y la claridad de Brines, la iron├нa de Szymborska y la anchura de Mi┼Вosz, convocados todos ellos en la sobremesa del esp├нritu, y acaso nos acerquemos a su trabaz├│n ├нntima┬╗ [del Pr├│logo, Jorge Freire].