Después de sufrir una tragedia, Clint solo deseaba un poco de soledad, pero lo que encontró fue a Regina Flynn, una mujer llena de carácter que se había encargado, por propia voluntad, de cuidar la casa de Whittfield. Clint se veía incapaz de dejarla marchar; Regina era la primera mujer que conseguía volver a despertar su alma. Regina no había previsto el regreso de Whittfield y, mucho menos, la atracción que iba a surgir entre ellos. ¿Podría esperar de él algo más que pasión?