El tiempo que convivió con él fue de autodescubrimiento: aprendió a ver el mundo con nuevos ojos, a través de enseñanzas universales y atemporales acerca de la identidad, la ira, la soledad, la amistad y la familia. El don de la ira relata la vida cotidiana del filósofo más querido de la India, y transmite las lecciones que dejó a su nieto y a la humanidad entera. En el mundo de hoy, sus ideas sobre el fanatismo, la discriminación, la unidad y la paz son más necesarias que nunca.
"No debemos avergonzarnos de la ira. Es una cosa muy buena y poderosa que nos motiva. Pero de lo que sí debemos avergonzarnos es de la forma en que abusamos de ella." Mahatma Gandhi