El libro dedica varios capítulos a la técnica de la entrevista pericial en el ámbito de las parafilias, destacando la necesidad de una advertencia inicial sobre la naturaleza no confidencial y el propósito legal de la evaluación (forensic warning). Se recomienda introducir el tema de manera gradual y normalizada, evitando tanto la brusquedad como el eufemismo excesivo, y distinguir cuidadosamente entre fantasía, impulso y conducta efectiva. La corroboración externa mediante expedientes judiciales, informes previos y entrevistas colaterales es insustituible. En cuanto a la evaluación del riesgo, se presentan instrumentos actuariales como el Static-99R y de juicio clínico estructurado como el SVR-20, subrayando que ninguno predice con certeza absoluta la conducta futura y que sus resultados deben integrarse con el juicio clínico y las limitaciones poblacionales de cada herramienta.
Un capítulo central aborda la simulación (exageración deliberada de síntomas) y la disimulación (ocultamiento deliberado de síntomas, impulsos o conductas), fenómenos particularmente frecuentes en el ámbito de las parafilias debido al estigma social y a las consecuencias legales. El perito no debe basar sus conclusiones únicamente en el autorreporte del evaluado, sino triangular fuentes colaterales y utilizar instrumentos psicométricos con escalas de validez. Asimismo, se insiste en la necesidad de que el perito vigile sus propios sesgos cognitivos (confirmación, anclaje, adversarial) y mantenga una neutralidad institucional inquebrantable. El libro desarrolla también los principios éticos de la AAPL y la teoría de Appelbaum sobre la primacía de la verdad sobre la beneficencia, la prohibición del doble rol (terapeuta y perito) y la delimitación estricta del campo de competencia.
La obra ofrece una mirada comparada entre Estados Unidos (DSM-5-TR, leyes de internamiento civil de depredadores sexuales, estándares Frye y Daubert), Europa (CIE-11, heterogeneidad legislativa, medidas de seguridad postpenales) y Latinoamérica (desafíos estructurales, escasez de peritos especializados, marcos legales que no siempre distinguen imputabilidad de peligrosidad). Se abordan los desafíos tecnológicos contemporáneos —ciber-parafilias, sextortion, inteligencia artificial, realidades virtuales— que exigen del perito una alfabetización digital forense y una actualización constante. El libro concluye subrayando que el valor del peritaje no reside en ofrecer certezas absolutas, sino en aportar al tribunal un análisis riguroso, transparente en sus fuentes y limitaciones, y claramente delimitado respecto de la decisión jurídica final, que corresponde siempre al juzgador. La formación continuada, la supervisión colegiada y la honestidad metodológica son las salvaguardas esenciales para el ejercicio ético y competente de la psiquiatría forense en esta materia.
Sexólogo clínico, perito forense, psicoterapeuta y neuroperfilador especializado en salud mental criminal y terapias complementarias. Posee postgrados en psicoterapia alternativas y fue galardonado con el Premio Nacional de Investigación en Psicoterapia 2016. Miembro activo de la American Academy of Forensic Sciences, American Psychiatric Association, American Psychological Association y California School of Professional Psychology. Vinculado profesionalmente a la Universidad de Chile, Universidad Pedro de Valdivia, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Hospital de la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile e Instituto de Investigaciones y Control del Ejército de Chile. Sus áreas de experticia incluyen psiquiatría forense, perfilación criminal, peritaje forense, hipnosis clínica, sexología, terapia de pareja y medicina alternativa oriental y occidental. Autor de múltiples tratados especializados publicados internacionalmente, entre ellos series completas sobre perfilación criminal y peritaje forense desde la perspectiva neuropsiquiátrica.