Mensaje Editorial: Si te gusta la poesía, la lírica universal, la poesía amorosa, el verso libre, la poesía erótica, los sonetos y la lírica contemporánea, este libro es para ti. Si disfrutaste de Pablo Neruda con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Cien sonetos de amor, Residencia en la tierra y Canto general; Federico García Lorca con Romancero gitano, Poeta en Nueva York y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías; Gustavo Adolfo Bécquer con Rimas y Leyendas; Jaime Sabines con Los amorosos, Tarumba, Horal y Uno es el hombre; Octavio Paz con Piedra de sol y Libertad bajo palabra; César Vallejo con Los heraldos negros, Trilce y Poemas humanos; Rubén Darío con Azul..., Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza; Mario Benedetti con Inventario, El amor las mujeres y la vida y Cotidianas; Charles Bukowski con El amor es un perro del infierno, Arder en el agua ahogarse en el fuego y La noche que se apagaron las luces; Charles Baudelaire con Las flores del mal y El Spleen de París; Walt Whitman con Hojas de hierba; William Shakespeare con Sonetos; Arthur Rimbaud con Una temporada en el infierno e Iluminaciones; Paul Verlaine con Poemas saturnianos; Rainer Maria Rilke con Elegías de Duino y Sonetos a Orfeo; Fernando Pessoa con Poemas dramáticos y El guardador de rebaños; Sor Juana Inés de la Cruz con Inundación castálida y Primero sueño; Lope de Vega con Rimas humanas y divinas; Francisco de Quevedo con El Parnaso español; Antonio Machado con Campos de Castilla y Soledades; Miguel Hernández con El rayo que no cesa y Cancionero y romancero de ausencias; Jorge Luis Borges con Fervor de Buenos Aires; Gabriela Mistral con Desolación, Tala y Lagar; Alfonsina Storni con Languidez y Ocre; Alejandra Pizarnik con La última inocencia, Árbol de Diana y Extracción de la piedra de locura; Rosalía de Castro con En las orillas del Sar; Sylvia Plath con Ariel y El coloso; Emily Dickinson con Poemas; Lord Byron con Don Juan; Percy Bysshe Shelley con Prometeo liberado; John Keats con Odas; Dante Alighieri con La Divina Comedia; Kahlil Gibran con El profeta y El loco; Allen Ginsberg con Aullido y Kaddish; Jack Kerouac con Poemas dispersos; Jim Morrison con The Lords and the New Creatures y Wilderness; Rupi Kaur con Otras formas de usar la boca, El sol y sus flores y Home Body; Elvira Sastre con Baluarte, Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo y Ya nadie baila; David Sant con Siempre serás mi lugar favorito y Lloverá fuego; Defreds con Casi sin querer, Cuando menos te lo esperas y 1775 calles; Marwan con La triste historia de tu cuerpo sobre el mío y Todos mis futuros son contigo; Joaquín Sabina con Ciento volando de catorce; Alberto Ramos con gay y Eighteen; Chris Pueyo con El chico de las estrellas y Aquí dentro siempre llueve; Irene X con El sexo de la risa y Grecia; Diego Ojeda con Mi chica revolucionaria; Patricia Benito con Primero de poetas; Sara Búho con La ataraxia del corazón; Loreto Sesma con 317 kilómetros y dos salidas de emergencia; César Ortiz con La línea curva que lo endereza todo; Nacarid Portal con Amor a cuatro estaciones; Mónica Gae con Instrucciones para abrazar a un cactus.
Alejandro Giordano nació en México en 1989, en una ciudad llamada Martínez de la torre. De ascendencia italiana, es hijo único de Antonino Giordano y Rebeca Toti. Estudió filología y música; toca la guitarra y el saxofón. También sirvió un tiempo en las fuerzas armadas luchando contra el crimen organizado. Alejandro es una persona que no habla mucho de sí mismo, no está interesado en mostrar su rostro y ser alguien conocido; ya que prefiere vivir en el anonimato. La vez que fuimos a recoger sus primeros escritos a su departamento, nos sorprendimos, ya que el lugar solo cuenta con una nevera llena de cerveza y whisky, un sucio colchón donde duerme y muchos libros tirados por doquier, sin duda es un sitio desordenado. “Un nido de ratas” cómo él lo cataloga. Giordano es un alcohólico sin remedio, pero se refugia a través de su máquina de escribir. Vive a través de sus letras, y de ese modo podemos conocer sus increíbles historias, narradas con el lenguaje puro de la vida.