Frankenstein es el paradigma de novela gótica creada como respuesta a la necesidad de adaptación del viejo mito griego a las modernas realidades científicas y literarias que el incipiente siglo XIX exigía a un grupo de escogidos creadores. La historia inventada por Mary Shelley nos cuenta cómo, a finales del siglo XVIiI, un estudiante de medicina suizo, Víctor Frankenstein, crea una abominable criatura a partir de los restos de cadáveres. El nuevo ser, rechazado por la gente, abatido por la melancolía y sumido en la más cruel de las soledades, degenera en un brutal monstruo que amarga la vida de su creador.
En Frankenstein se decantan las posibilidades narrativas que ofrecía la antigua polémica sobre la construcción de autómatas, asunto tópico entre los científicos que disputaban sobre las razones éticas del saber. En la novela de Shelley, el doctor Frankenstein —un nuevo Pigmalión— termina dominado por su criatura y, con su invención, da forma literaria a uno de los mitos modernos con mayor raigambre popular.
Cuando me aproximé a la ciudad sin nombre, comprendí que estaba maldita. Recorría un valle terrible y reseco a la luz de la luna, y la vislumbré a lo lejos, resaltando de forma increíble sobre la arena, tal como los miembros de un cadáver podrían sobresalir de una tumba poco profunda.
Mary Shelley. Mary Wollstonecraft Shelley, hija del filósofo William Godwin y de la escritora feminista Mary Wollstonecraft, nació en 1797. En 1814 conoce al poeta Percy Shelley, con quien llega a convivira pesar que este esté casado. Dos años más tarde viudo ya el poeta,contraen matrimonio y entran en el círculo literario de Lord Byron. En 1816, cuando Shelley aún tiene dieciocho años, se produce el encuentro mágico de aquella mítica noche en que se retan, en un genial juego de creación, a escribir la historia más terrorífica que jamás nadie hubiera podido imaginar. Frankenstein se publicó anónimamente en 1818 y, de inmediato, se convirtió en un gran éxito de público.
Con posterioridad, además de artículos, cuentos, biografías y ensayos por encargo, Shelley continuó publicando novelas y relatos que, aunque nunca llegaron tener la consideración de Frankenstein, sí denotan el pulso de una narradora con grandes dotes para la innovación y transformación de ciertos
géneros balbucientes en aquellos momentos. Cabe recordar Valperga, or the life and aventures os Castruccio ( novela gótica de avatares inquisitoriales; El último hombre, con la acción situada a finales del siglo XXI y que, a la larga, también se ha convertido en un precedente de las llamadas novelas de anticipación o futuristas; Mathilda (escrita en 1819, pero no publicada hasta 1959) y The Fortunes of Perkin Warbeck (1830) y Falkner (1837), dentro de la novela histórica. Falleció en 1851 a la edad de 54 años.