Solo iba a devolverle un paquete que el mensajero había dejado por error en mi puerta.
Cuando él abrió, llevaba el dedo envuelto en un paño de cocina manchado de sangre. La cortada era más profunda de lo que quería admitir.
Soy enfermera. Sé reconocer cuándo algo necesita más que una improvisación. Lo convencí de apagar la cocina y venir a mi casa para limpiarle la herida correctamente.
No planeaba quedarme. Tampoco planeaba terminar su cena, sentarme a comer con él… ni escuchar cómo, sin pensarlo, confesaba que llevaba más de un año sin la compañía de una mujer.
Algo cambió en ese momento.
Lo que empezó como un simple gesto de ayuda se convirtió en una noche que ninguno de los dos esperaba. Una noche en la que el cuidado se volvió íntimo, y en la que decidí que él no debería quedarse solo.
A veces, la mejor medicina no viene en un botiquín.
Este cuento corto y caliente es un relato erótico destinado solo a mayores de edad. Su contenido es explícitamente sexual.
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¿La mami latina de al lado? Sí, esa misma... la que tiene pensamientos que te harían sonrojar.
Yo no escribo grandes obras de literatura... escribo para subirte la temperatura.
Imaginación traviesa, relatos eróticos explícitos y muy calientes que te prenden fuego, mis descripciones queman y te doy finales que te dejan temblando.
Ven y prende la mecha con mis relatos eróticos explícitos, descriptivos y atrevidos, léeme a ver si mis cuentos calientes te dan un final feliz ;)