Pedro Calderón de la Barca publicó en 1680, con motivo de la festividad del Corpus, su auto sacramental El indulto general en el cual representó alegóricamente el perdón concedido por Carlos II el año anterior con motivo de su boda con la reina María Ana de Neoburgo. En este se representaba al Mundo como la prisión de la humanidad, condenada tras el pecado original, y la Culpa como “parte querellante” siempre presta al rigor, temerosa de la exculpación cristiana de todos los hombres, incapaces de seguir la ley natural basada en el precepto de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. La alegoría central del auto relaciona el indulto con la redención de la humanidad dada por Cristo, explicando cómo antes del sacrificio del Mesías las alianzas con Dios habían sido quebrantadas. El cuadro alegórico le permite a Calderón representar en “el príncipe” tanto a Carlos II como a Jesucristo y en “la esposa” a la reina María, la Iglesia y la Virgen María, con lo cual se mostraba los esponsales simbólicos que daban sentido a la monarquía que reconciliara el cielo y la tierra. Finalmente, tras alegatos esgrimidos por los personajes de la Misericordia y la Justicia, sumados los clamores de la esposa, un coro que representa la humanidad canta: “¡Misericordia, Señor! / ¡Señor, duélanle las ansias / de los que en tristes calabozos claman… / en fe de la palabra / del prometido bien de su esperanza! ” Esta aclamación en conjunto, mueve el ánimo del príncipe quien decide promulgar el indulto:
Pedro Calderón de la Barca publicó en 1680, con motivo de la festividad del Corpus, su auto sacramental El indulto general en el cual representó alegóricamente el perdón concedido por Carlos II el año anterior con motivo de su boda con la reina María Ana de Neoburgo. En este se representaba al Mu...