Está ambientado en el portal del túnel de Clayton, West Sussex, Inglaterra y fue inspirado por dos accidentes de trenes: el primero, un choque en éste túnel, el 25 de agosto de 18611 ; el segundo, un descarrilamiento en Staplehurts de un tren donde viajaba el propio Dickens, el 9 de junio de 1865.
Un guardavía de una pequeña caseta junto a un túnel vive angustiado desde que vio un espectro advertirle de un grave accidente de tren días antes de que ocurriera. Cada vez que el espectro aparece, le repite las mismas palabras, y el guardavía teme que algo terrible vuelva a suceder.